La fuente de la cual emana el poder, según Hawkins, la constituyen los valores, principios y creencias en que se inspira un ideal. Los valores éticos y morales como el respeto, la dignidad, honestidad, justicia, la igualdad, entre otros; y la voluntad de satisfacer necesidades y Derechos Humanos universales, que son intrínsecos e inalienables, en situaciones de conflicto o en la cotidianidad.
El poder brota del significado inherente de la acción humana. Tiene que ver con un motivo, una inspiración. El mismo mueve todos los objetos que están dentro de su campo de acción. Se asocia con la compasión, la afirmación positiva sobre sí mismo, armoniza, concierta, pacta. El arma de la persona con poder es su conciencia.
La fuerza, por otro lado, es una energía asociada al ego y al miedo, que se manifiesta a través del control, la manipulación, la dominación y el caos; la cual debe ser siempre demostrada, explicada y a su vez se asocia con un interés subjetivo. Se afirma que la fuerza es un movimiento, que va de aquí para allá, en contra de una oposición, dado que siempre se mueve contra algo, contra un impedimento. La fuerza es intrínsecamente incompleta, necesita ser alimentada constantemente, dado que la misma tiene un apetito insaciable.
La historia nos muestra que el poder más duradero proviene de la adhesión a principios y valores éticos fundamentales. Líderes como la Madre Teresa y Gandhi, al defender la dignidad humana y la justicia, demostraron que el poder puede superar cualquier obstáculo. Sus acciones hoy día continúan inspirando a millones de personas en todo el mundo. Figuras como Francisco de Asís, Ignacio de Loyola, Mandela, Martin Luther King, Abraham Lincoln y Winston Churchill, a pesar de sus limitaciones o circunstancias adversas, ejercieron un poder transformador que trascendió las generaciones. Su liderazgo inspiró a millones y dejó una huella imborrable en la historia.
En el ámbito político venezolano es evidente al percibir y analizar el comportamiento del entorno social, conocer cuáles son las motivaciones, acciones, y resultados de quiénes personifican la fuerza y quiénes el poder. Nicolás Maduro es la representación clara de la actuación de la fuerza, dirige un régimen que tiene conductas egocéntricas, actúa desde su ambición y soberbia, vela por sus propios intereses, viola abiertamente normas básicas universales. Los resultados de la administración pública son nefastos, representa la corrupción y gobierna sometiendo al ciudadano mediante la violencia, el temor, lo que lo ubica, sin duda alguna, como un claro ejemplo de expresión de la fuerza. En definitiva Maduro no ha logrado el nivel moral adecuado que le permita gobernar, ganándose la voluntad y el respeto de los ciudadanos.
En atención a la naturaleza intrínseca del poder, históricamente subyuga y vence a la fuerza, es de esperarse que en el conflicto político venezolano, el régimen sea vencido por el poder ciudadano, ¿bajo qué circunstancias? no se tiene respuesta certera, sin embargo, eventualmente será definitivamente vencido.
David R. Hawkins. PODER VS FUERZA. The Hidden Determinants of Human Behavior.
David.